Nuestro equipo multidisciplinar de psicólogos cognitivos-conductuales expertos en autoestima en Zaragoza desea compartir su larga experiencia de años atendiendo a personas con problemas de autoestima.
Cuando pensamos en la autoestima solemos imaginar algo muy simple: personas que se valoran mucho frente a personas que se valoran poco. Pero en nuestra consulta vemos que la autoestima es un fenómeno mucho más complejo.
Muchas personas con baja autoestima no siempre se ven a sí mismas como incapaces, pero sí viven atrapadas en tres emociones muy frecuentes:
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la culpa constante
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la preocupación excesiva
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y la necesidad de aprobación de los demás.
A esto se suma otro factor muy presente en nuestra sociedad actual: la comparación social permanente.
La culpa constante
Uno de los rasgos más comunes de la baja autoestima es la tendencia a sentirse responsable de todo.
Personas que llegan a consulta dicen cosas como:
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“Siento que siempre decepciono a alguien.”
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“Todo lo que sale mal parece culpa mía.”
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“Nunca estoy seguro de haber hecho lo suficiente.”
Este tipo de pensamiento genera un peso emocional enorme. La persona vive en una especie de juicio interno permanente, donde cualquier error se interpreta como una prueba de que no es lo suficientemente buena.
La preocupación por lo que piensan los demás
Otro elemento muy frecuente es la preocupación constante por la opinión de los demás.
La mente empieza a funcionar como un radar social:
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¿Habrá pensado que soy torpe?
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¿Le habrá molestado lo que dije?
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¿Estoy dando una mala imagen?
Este estado mental genera mucha ansiedad, porque la persona intenta controlar algo que en realidad es imposible controlar: la mente de los otros.
La necesidad de aprobación
Cuando la autoestima depende demasiado de la valoración externa, aparece una necesidad muy fuerte de agradar.
Esto puede manifestarse de muchas maneras:
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dificultad para decir que no
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miedo a decepcionar
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exceso de autoexigencia
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sensación de que nunca es suficiente.
Paradójicamente, cuanto más depende alguien de la aprobación de los demás, más frágil se vuelve su autoestima.
La comparación social permanente
En la actualidad hay un factor que amplifica todos estos problemas: la comparación constante con los demás.
Las redes sociales muestran versiones idealizadas de la vida de otras personas, y muchas personas terminan sintiendo que siempre están por detrás de los demás.
Otros parecen más exitosos, más felices o más seguros.
Pero lo que en realidad estamos comparando es nuestra vida real con la imagen editada de la vida de otros.
Construir una autoestima más sólida
La autoestima no consiste en repetirse frases positivas frente al espejo.
Una autoestima sana se construye cuando una persona aprende a:
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comprender sus patrones de pensamiento
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relacionarse de forma más equilibrada con sus emociones
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y desarrollar una valoración de sí misma más realista y estable.
Este es precisamente el trabajo que realizamos en psicoterapia.
Un proceso de cambio real
En el Gabinete de Horcas y Gracia trabajamos con modelos de psicoterapia basados en la máxima evidencia científica desde la psicología cognitivo-conductual que ayudan a las personas a comprender y modificar los procesos psicológicos que mantienen la baja autoestima.
Si te has reconocido en algunos de estos patrones —culpa constante, preocupación excesiva por la opinión de los demás, necesidad de aprobación o comparación social—, es posible que hablar con un profesional pueda ayudarte a entender qué está ocurriendo y cómo empezar a cambiarlo.
Si lo deseas, puedes contactar con nosotros sin compromiso para que podamos orientarte y valorar juntos cuál sería el mejor camino para recuperar una relación más sana contigo mismo.
Autores del contenido: Gabinete de Psicología de Horcas y Gracia.
Jonatan Horcas. Psicólogo General Sanitario col. nº A-3420
Lorena Gracia. Psicóloga General Sanitaria col. nº A-3616
